La rueda del hámster

Llevo un tiempo callado. Y cuando digo callado no me refiero a silenciar la garganta sino el corazón, el alma, o Dios según cada cual. A lo que me refiero, entonces, es a mi inexistente necesidad de gritar injusticias ya que mi necesidad de derrochar palabras delante de un monitor nació, siempre, desde la tristeza que hacía mucho tiempo no se daba una vuelta por mi pecho. Hoy volvió. Siempre fui consciente de que su ausencia era circunstancial. Algo así como la derecha en nuestro país. Siempre vuelve.

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