Reflexión entre dos mundos

Vuelvo caminando cansado de pelear, no es una sensación nueva sino todo lo contrario, una sensación que aparece a menudo en los momentos que siento a pelear sinónimo de en vano. Camino por la calle Avellaneda que sintió mis pasos infinitas veces desde aquellas primeras tardes cuando era un niño al que mi vieja llevaba de la mano cual barrilete con revire caprichoso. -Siempre haciendo la contra. Sigue repitiendo.

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Atajos del destino y algunas vidas desdichadas – Capitulo 1

La pequeña ciudad estaba erguida, la cálida noche subía su temperatura a medida que los festejos en el centro se hacían más intensos. Celebrando aquel brillante logro deportivo, la multitud cantaba flameando las banderas de la patria. Pensar que cambiaron tanto las cosas, antes los héroes eran formidables guerreros, grandes pensadores, astutos conquistadores, admirables revolucionarios, arriesgados pacifistas, científicos, inventores, hábiles políticos y hoy, son los talentosos deportistas quienes pasan a la inmortalidad. Por unos días la gente se había olvidado de los desmanes políticos, económicos, y sobre todo violentos que agravaban la vida del pueblo. Censuras, muertes, persecuciones, desapariciones, torturas y exilios. Ignorando todo eso, la multitud se perdía en una fiesta, la gente estallaba de alegría pero no todas las generalidades son generales, mientras la gran parte del pueblo festejaba, había un alma que se desgarraba por el dolor. Estela contaba 54 años, con un hijo, y una vida que se le desarmó delante de sus ojos sin que, por lo menos para ella, pudiera evitarlo. Su marido la engañaba y lo descubrió. ¡Después de 30 años juntos!