Reflexión entre dos mundos

Vuelvo caminando cansado de pelear, no es una sensación nueva sino todo lo contrario, una sensación que aparece a menudo en los momentos que siento a pelear sinónimo de en vano. Camino por la calle Avellaneda que sintió mis pasos infinitas veces desde aquellas primeras tardes cuando era un niño al que mi vieja llevaba de la mano cual barrilete con revire caprichoso. -Siempre haciendo la contra. Sigue repitiendo. Continúa leyendo Reflexión entre dos mundos

Pensando a Buenos Aires

Salgo caminando de mi departamento enclavado en el corazón geográfico de Buenos Aires. Donde llore, reí, me enamoré y agarré un bajo por primera vez, volví a llorar a reír, enamorarme y tocar el bajo hasta que los dedos se me llenen de callos. La primavera se nos presenta con una lluvia molesta y abundante de esas que mojan y salpican en la cara empañando los lentes y dejándome sin ver «LA FINAL» del siglo entre Boca y River mientras, a modo de trastienda, el ejército de Estados Unidos se quiere instalar en Uruguay para defender a los líderes más importantes del mundo que se reúnen en nuestra ciudad a la que la ministra de seguridad aconseja abandonar y el presidente comenta que su hija le sugiere privatizar la aerolínea nacional que garantiza la comunicación entre destinos que no son redituables pero importantes para aquella gente que viviría aislada de no ser por la presencia del Estado. Click para seguir leyendo. Continúa leyendo Pensando a Buenos Aires

Entre el silencio inexistente de la campana del tren

Sin saber por qué me desperté de noche sintiendo algo raro, de repente me había transformado en un narrador omnipresente que todo lo sabe, como si mi capricho se hiciera realidad y podría determinar el destino de la gente que me rodea, simplemente imaginando lo que me gustaría que le sucediera a quién se me venga a la mente y en cuestión de minutos ¡zas!… … Continúa leyendo Entre el silencio inexistente de la campana del tren

La rueda del hámster

Llevo un tiempo callado. Y cuando digo callado no me refiero a silenciar la garganta sino el corazón, el alma, o Dios según cada cual. A lo que me refiero, entonces, es a mi inexistente necesidad de gritar injusticias ya que mi necesidad de derrochar palabras delante de un monitor nació, siempre, desde la tristeza que hacía mucho tiempo no se daba una vuelta por mi pecho. Hoy volvió. Siempre fui consciente de que su ausencia era circunstancial. Algo así como la derecha en nuestro país. Siempre vuelve. Continúa leyendo La rueda del hámster