Archivo de la categoría: Relatos

La realidad vs La realidad

La necesidad de hacer un balance ante la llegada de diciembre parece ser obligatoria. Tal vez tenga que ver con el regreso del sol a su punto de partida pero mi ignorancia astrológica no lo puede afirmar. Pensé en varias alternativas para desarrollar algunas palabras coherentes y útiles para resumir las “aventuras” que debe atravesar un músico para ser considerado como tal por el ojo en general. No me salió.

Pensé, entonces, en volcarme a una moraleja existencial que deje en evidencia la desventaja del trabajador de la música ante la discusión de los contratos laborales y al intentar mantener su poder adquisitivo intacto pese a los avances de la inflación y el abandono sindical en mi Argentina. No lo logré.

Entonces surgió como desprecio de la máxima “no hay dos sin tres” o en apoyo a la triunfante “la tercera es la vencida” una posibilidad de ejemplificar el balance moral/económico constante que debe elaborar un músico en una sociedad que lo condena a una cantidad enorme de prejuicios instalados por años de extremismo diestro. ¿El ejemplo? yo mismo, “él músico”.

Últimamente no suena extraño que un trabajador corra detrás de los gastos de la vida cotidiana, que se haga tan difícil poder cumplir con las necesidades mínimas que la sociedad de hoy nos demanda. Mucho menos exótico es que no tenga amparo ante el poder de los que más tienen. Pero así y todo puedo elegir, tengo la posibilidad de elegir dedicarme a mi profesión.

Con el correr de este año tuve que aguantarme, entre otras cosas, que la encargada de un bar que lleva el nombre de un revolucionario peronista y brilla sobre la calle Guardia Vieja (sinónimo del pilar de nuestra cultura) se enoje, me trate de fracasado y le pida $300 a los músicos para sus gastos comerciales porque su bar estaba vacío la misma noche que en su escenario cantaba una artista que viajó miles de kilómetros para sentirse feliz en su mediocre escenario sin siquiera haber escrito con tiza “Hoy, música en vivo” en su pizarrón.  Vi colapsar un bar de Palermo ambientado en la “Chicago del año 30” un martes a la noche con el show de un músico europeo. Hubo tanta gente que no llegaron a atender como se debía. Los pedidos se atrasaron tanto que hasta algunos nunca llegaron. Lo que sí llegó fue el delicioso momento de contar la plata, billete arriba de billete para que se dibuje una sonrisa demoledora en la cara de su partener por haber realizado una exitosa jornada laboral. Sin embargo, malas noticias. La suma no era la que su expectativa había generado. No coincidía la cantidad de gente con la cantidad de billetes que su cabeza había creado. “Fue una mala noche” dijo el dueño del bar con una cara de piedra que hubiera hecho pedazos de no ser tan importantes mis manos para calmar mi hambre diario.  

Afortunadamente no fue todo malo. He trabajado mucho y materializado metas que se han hecho realidad, Incluso de las cuales nunca me hubiera creído capaz de lograr.

Una vez alguien me dijo que esto iba a ser un trabajo cuando gane plata. Muy certero, la lógica aplicada a la matemática. Desde entonces una de las mis metas más importantes fue tener un control más detallado sobre mi trabajo para, llegado el caso, poder certificar de manera fehaciente que esto sí, era mi trabajo. Cuántos shows, dónde, con quién, la paga, etc…. El resultado registró, entre enero y diciembre del corriente,  un total de 145 shows en 7 países que albergan unas 30 ciudades. Grabé tres discos, acompañé en sus shows a 10 artistas internacionales y varios más de mi tierra, se consolidaron mis proyectos y grabé videos para producciones amigas. Intenté tomar el rol de mi propio productor, asesor de imagen, comunicador, prensa, sistema de venta de entradas, administrativo, diseñador gráfico, luthier, préstamo para pyme, manager, psicólogo y sonidista por prescindir de presupuesto. Recorrí más de 30000 kilómetros, trabajé con 40 grados de fiebre y vomitando… a las 4 de la mañana de un martes o las 10 de la mañana de un domingo. Falté al cumpleaños de mi novia, de mi vieja, de mi viejo, de mi hermano, de mis amigos y hasta el mío, simplemente porque estaba de gira o trabajando en el mismo restaurante de todo el año. Trabajé feriados, año nuevo y semana santa, no tuve vacaciones pagas ni pude viajar a ningún lugar sin que sea por trabajo. Pero lo mejor que me pasa es levantarme cada día con ganas de hacer las cosas que tiene anotada mi agenda, simplemente porque amo hacerlo y de eso se aprovechan los que buscan su beneficio. ¿De qué te quejas si haces lo que te gusta? Vos si que la hiciste bien, eh… vos sos un vivo bárbaro… ¿Te vas de gira y tenés novia? Estará pensando más de uno al leer hasta acá sin tener en cuenta que la moneda tiene dos caras. Y la cara que no ven es la que no alcanza para poder pagar las expensas que hasta el gato destroza cuando el encargado la tira por abajo de la puerta, no alcanza para mantener la moralidad intacta ante los ataques constantes de la realidad… No alcanza para poder elegir qué pedazo de queso comprar en el supermercado o para comprar un par de zapatillas si se rompen o un termotanque sin venderle el alma a un banco que ni siquiera da crédito a los músicos… Yo, tengo la suerte de poder elegir el camino, de tener dónde vivir, dónde pedir ayuda en situaciones extremas y no tanto.¿Cómo se desarrolla un músico sin esa condición? Así y todo, más allá de condiciones sociales, 145 shows no alcanzan,

¿Hiciste la cuenta de cuántos necesitas? -¡Que buena pregunta, es un gusto venir a tu programa! – Claro que sí… son necesarios 280 shows en un año para igualar el sueldo mínimo que marca el estado. La resta entre la cantidad de días del año y los shows necesarios no la voy a exponer porque me da vergüenza hacerlo. Si a esto le sumamos que, dadas las condiciones actuales, un proyecto encaminado tiene un promedio de 36 shows al año de los cuales cobrar en el 80% de las veces es un éxito. La distancia entre lo real y lo necesario es digna de ser atravesada con una canoa y unos remos del tamaño de un contrabajo de 10mil dólares. El balance, se hace muy extraño, los grises son enormes y cómo puedo contentarme por mis logros personales sin entender que no me está sucediendo lo que le sucede a la gran mayoría de los músicos.Cómo puede desarrollarse la cultura si un músico tiene que trabajar más días de los que existen para poder mantener los gastos básicos de un hombre de mediana edad, sin hijos y dueño de una propiedad heredada. Cómo puedo contentarme si basta con romperme un dedo jugando al fútbol para que tenga que suspender mi trabajo y quede sin obra social a la deriva de la buena voluntad de mis más cercanos. Cómo puedo contentarme si ni siquiera existe la profesión de músico para inscribirse en el monotributo. Cómo no llenarme de felicidad al salir a tocar en escenarios hermosos escondidos en ciudades extrañas representando un país que supo tener a Fangio, Piazzolla, Favaloro, San Martín, Maradona, Oscar Alemán… podría seguir hasta perder el hilo. Cómo no sentir vibrar el pecho al compartir un blues con artistas que vi en un teatro hace siete años con la boca abierta de admiración, Cómo puedo pensar en un balance negativo con tanta cosa soñada delante de mis ojos y archivada para siempre en mi memoria.

Termina conmigo intentando dormir una noche en el medio del trabajo constante, después de que la persona que más me ama me aconseje que pare, antes de iniciar una gira con un músico de Estados Unidos, después de este año soñado, antes del próximo que ya estaré despierto. Me levanté, no pude soportar a mi cabeza dando vueltas, y comencé a escribir un balance pensando que intentaré conseguir algún puesto para trabajar de administrativo en un museo, de esa manera sentiré que no pierdo el tiempo mientras lucho para sobrevivir en mi país sin olvidar mi profesión. Aunque tal vez, me sienta un extraño en mi propia ciudad y el camino sea otro.

El balance real, es personal.

Anuncios

Lo digital: ¿mesías o hereje?

Vamos por las tramas

Si todo lo sólido se desvanece en el aire, ¿qué le queda a aquello que es intangible? ¿La esencia -eso que no vemos pero sentimos- es inmutable al paso del tiempo? En la época del cambio digital permanente, el autor hinca el diente en este debate y se pregunta por el estado de situación del blues hoy.

por Christian Morana

Era un domingo a la tarde en una Buenos Aires hundida en el frío, acariciada por un sol tibio que la hacía hermosa. ¿El objetivo de este domingo? Ponerle caras a las palabras que vuelan en busca de esperanzas, de gritar lo que pasa; una especie de grupo de choque pacífico y cultural que pelea batallas noche a noche, día a día. Cada uno en su espacio, en su bosque, escondidos detrás de su árbol para saltar al ataque cuando menos se lo espera, sin lanzas pero con la necesidad…

Ver la entrada original 1.056 palabras más

Ella contra el ejército que pelea por la prohibición del uso del sentido común

             Mucho tiempo pasó sin sentarme a escribir, tal vez por estar inmerso en mi mundo y mis tareas que cada día son más grandes pero también me resultan más cotidianas. ¿Cómo sería haber cumplido de adulto los objetivos que un niño se planteó? Rutinario, normal, así resultó. No hubo nada en este tiempo que vibre en mi pecho y suba hasta la garganta con la necesidad de ser gritado con la fuerza de la libertad como antes sucedía a diario. Esa misteriosa fuerza que no pudieron detener ni los ejércitos mercenarios más grandes de la historia. e

               Hoy no es un día como los demás, todo cambió y ya no volverá a ser como antes… Me desperté sin poder abrazarla, ya no estaba, ya se había ido entre el frío violento del invierno y la oscuridad de una ciudad porteña que reina antes que el sol haga su tibia entrada. Diez años tomando el colectivo antes que salga el sol de manera sistemática, llegando al mismo lugar, enfrentando en silencio reprimido a un grupo de personas hechas en serie, sin distinción, con los pensamientos programados desde fábrica, desde que ingresan a un sistema tan cruel como el invierno. Ella, sola ahí peleando sin ayuda…. sola…. desde adentro… 10 horas, tal vez 12, tal vez más viendo la única luz artificial de un tubo blanco que refleja en los azulejos también blancos de una clínica que no fue diseña para curar. 10 años, 10 malditos años cumpliendo los caprichos de un millonario que cree que por tener algunos ceros depositados en un banco tiene más poder sobre nosotros, sobre ella, sobre vos y sobre mí. Los valores se corrieron a la derecha. ¿En qué momento alguien pierde el bien más preciado que tiene una mente para convertirse en un señor feudal del presente? ¿En qué momento alguien deja de utilizar el sentido común? Nunca lo sabremos pero sucede. Muero por ir y ayudarla, ayudarla a pelear, estar a su lado, levantar la espada y la bandera en nombre de la libertad, de la consciencia social… Pero no son más que sueños utópicos que se van desintegrando en un mundo que se parece cada vez más al que Orwell y Huxley pronosticaron….

                 Resulta que la atacan, le cambian el eje del concepto del bien y el mal… ¿Qué es el bien y que es el mal? ¿Quién dice de que lado estás? ¿Está mal pelear por un reconocimiento a los diez años de esclavitud moderna a la que se somete con artilugios psicológicos y manipulaciones morales? Para ellos sí. Sigue sola, ahí, pasándola mal, fumando uno tras o tras otro para intentar calmar su alma pesada de tanto trabajo forzado… Me pregunto qué estará haciendo él… Y se me vienen a la cabeza las imágenes que escuché de la misma boca hermosa que me encanta besar. Safari en África, mostrando con orgullo las cabezas de los venados que cuelgan en su casa, un tigre tirado en el piso para poder apoyar los pies cuando hace frío, una carrera entera implantando plástico en los cuerpos de las mujeres que acuden desesperadas porque la naturaleza no le dio lo que la sociedad entiende como belleza, una y otra vez, una y otra vez haciéndose millonario con cirujias que no son más que mentiras, que no son más que vender ilusiones ante un espejo. ¿Acaso no está del lado del mal el uso equivoco de las herramientas que el hombre creo para alargar su miserable vida? ¿Acaso está bien que una mujer se despierte de una anestesia con un busto enorme de plástico por el que pagó tres sueldos de un trabajador moderno promedio?

El problema que estamos atravesando no es más que el mal uso del sentido común. El poder puede avanzar, puede atravesar nuestra vida con cataratas de publicidades, de estrategias de marketing, de consumo, de exageración del bien estar, de dejar en un segundo plano las verdaderas necesidades biológicas, de ocultar lo que no le conviene, de manipular con los medios de comunicación, de estigmatizar la marihuana mientras que el tabaco, el alcohol y las tetas se pueden comprar de manera legal y hasta pueden convencernos de que alguien con una cultura diferente debe ser exterminado en nombre de la paz pero todo eso se combate con el sentido común, la gente carece de sentido común creyendo en que la posibilidad de consumo o el internet pueden acercar la felicidad. Ella sigue sola peleando por lo que corresponde, él sigue escondiéndose tras un ejercito de infelices que todos los días pelean en primera linea para defender los intereses de él que es el que se lleva los beneficios. Ese mismo infeliz que pelea todo el día en primera fila vuelve a su casa al terminar la jornada, no le alcanza la plata, su hijo necesita ir al colegio, necesita ropa, necesita comer. Lo manda al colegio más caro… ¡Cuanto esfuerzo hacemos para mandarte a ese colegio! le repite una y otra vez sembrando en la cabeza del pobre pequeño un destino inevitable. No le alcanza la plata, te lo juro que no le alcanza, ocho, diez, doce horas de esclavitud y llega destruido, ¿mañana? Otra vez a la esclavitud…

         Nos preguntamos por él, entonces, mientras tanto… Matando animales por diversión, para poder adornar sus paredes, tal vez para que cuando alguien entre a su casa pueda trasmitir ese sentimiento de superioridad en el que lo pone tener el poder como si fuera la pelota… tener la plata…

Me pregunto entonces… qué pasaba por la cabeza de ese médico que, durante la dictadura, estudiaba medicina para terminar maltratando sus trabajadores con el fin de implantar tetas en mujeres inseguras que intentan convencer a hombres inseguros con falta de sentido común que la belleza se puede comprar con dinero en forma de plástico…. Ella sigue sola, peleando y yo no puedo hacer más nada que escribir.

Tres noches atrás para ella, una para mí


19 de abril, San Sebastían, Guipúzcoa, Comunidad Autónoma del País Vasco, España.



Pasaron casi tres días desde la última vez que me acosté en una cama, en aquella oportunidad, encima, no fue solo. El trajín de la aventura me llena de sentimientos las venas tanto que en un momento mi ojo pareció explotar pero finalmente, aunque vale aclarar que momentáneamente, sigue en su lugar. Estar de nuevo transitando estas rutas es una sensación muy extraña, estoy en un lugar que ni siquiera podía creer con convicción conocer. Nos esperan más de 20 shows durante 4000 kilómetros, no se puede mucho más que decir sobre eso. El paisaje es una constante inspiración para quienes se sensibilizan con los ojos, aunque no es mi caso lo puedo disfrutar. No puedo dejar de pensar en mi tierra, en la mal tratada Sudamérica, en los edificios que se erigen a lo largo del “viejo continente” y la nueva tendencia, de esos edificios bañados en oro que no hacen más que recordarme el enorme daño que nos hicieron pero las sensaciones se mezclan como el río y el mar. ¿Quién sabe los límites? ¿Quienes puede decir con certeza cuando el agua salada pasa a ser de la más dulce? Así me siento, así miro el sol de una nueva aventura, esas que mientras pasan me parecen vulgares pero a la distancia tendrán la fuerza de todos los ejércitos de la antigüedad y la seguridad necesaria para destrozar mis futuros melancólicos recuerdos, pero ahora, me voy a vestir para salir a caminar mientras extraño a esa mujer que durmió conmigo tres noches atrás para ella, una para mí.


 

Trayectoria


Christian Morana


Desde muy chico ha participado de manera estable de diferentes proyectos de blues, swing, R&B y jump blues, siendo uno de los bajistas más solicitados del circuíto argentino, sumando una cantidad incontable de shows en: Argentina, Uruguay, Brasil y Europa, el 2017 sumará a esta lista también países como México.

La experiencia recolectada de: diez años en la escena del blues de Buenos Aires, la cantidad de proyectos en los que participó, de escenarios, de músicos a los que acompañó, de ciudades recorridas en busca de blues, lo ha transformado en un conocedor del estilo y una de las primeras opciones para ser parte de las bandas que acompañan a músicos de blues que llegan a Argentina desde el exterior.


Trayectoria


 

Los Huesos de gato negro

Periodo: 2009 a 2014.

321651_10200468176340511_876376361_n.jpgBanda conformada en Buenos Aires y con gran aceptación en el circuito de blues porteño que revolucionó por la fusión de las melodías clásicas del blues de Chicago con letras escritas en español. Christian co-fundó la banda junto a Guido Venegoni (voz) y Federico Verteramo (guitarra), luego se sumarían Germán Pedraza (batería) y Jorge Costales (armónica).

Rol: Bajista estable y compositor.

Discos grabados:


 Huguís Lopez & The Stone Heads

Periodo: 2012 – 2014

Estilo: blues clásico de Chicago, con fuertes influencias de Little Walter y Son House.

Rol: Bajista estable.


 Jorge Costales & The Evil 

Periodo: 2012 – actualidad.

Estilo: Blues clásico, jump blues, west coast blues.

Rol: Bajista estable.

Discos grabados:

  • Blues en Movimiento (Vol 4) (2015)
  • Shock Instrumental (2016)


 El Club del Jump 

Periodo: 2015 – actualidad.

Estilo: Jump blues, west coast, swing, blues clásico.

Rol de Christian: Bajista estable.

Discos grabados:

  • Checkmate (2017)


 Verteramo Trío 

Periodo: 2014 – actualidad.

Estilo: Blues clásico.

Rol: Bajista estable.

Discos grabados:

  • Verteramo trío (2017)


 Blues Company (Producción)

Periodo: 2016 – actualidad.

Rol: Producción, gestión y bajista de banda estable.

Grupo de trabajo que realiza ciclos, giras nacionales e interrelaciones, conciertos y producciones de artistas de blues con el objetivo de difundir el género.


 La Frondosa Recodrs

Periodo: 2016 – actualidad.

Proyecto que tiene como objetivo grabar en formato de video las sesiones de diferentes músicos de la escena del blues y el jazz de Sudamérica. (Click para ir al Canal de Youtube).


En sesión

Especializado en el blues y derivados ha acompañado a reconocidos músicos argentinos 13906897_10209741102541635_6357554229949030475_ncomo: Roberto Porzio, César Valdomir, Adrían Jimenez, Javier Goffman, Daniel Raffo, Miguel “Botafogo” Vilanova, Nico Smolijan, Deborah Dixon, Cristina Dall, Nico Raffeta, “Rulo” Garcia, Dario Soto, entre otros. También a artistas internacionales como James Bolden (USA), Tia Carrol (USA), Slam Allen (USA), Lurrie Bell (USA), Jimmy Burns (USA), Camila Dengo (Brasil), José Luis Pardo (España), Quique Gómez (España), Tota Blues (España). Juan Cruz Barrueco (España), Jörg Danielsen (Austria), entre otros.


Como miembro de la banda que acompañó a James Bolden (ex trompe13886967_10209741102341630_5716317579170562805_ntista de B.B King) en su gira latinoamericana participó de las presentaciones en los dos festivales más importantes de blues en Sudamérica: Buenos Aires Blues Festival de Argentina y Mississippi Delta Blues Festival de Brasil.




Con los diferentes proyectos ha realizado gran cantidad de giras que incluyen: Entre Ríos, Córdoba, Santa Fé, Costa Atlántica y Buenos Aires en Argentina. Brasil, Uruguay,  España, Austria, Francia, Hungría, Alemania y Holanda en el exterior.


 

Caminando en una primavera olvidada


 

        Anoche volví con la certeza de cumplir un sueño… un sueño que día a día parece más grande y no terminar. Hace unos años solo escribía acerca de un alma muerta, muerta en vida, olvidada en los avatares de un amor que no valoraba mi convicción, mi deseo y mi decisión. Con el tiempo mi alma se llenó de callos que no hicieron más que endurecerme, estuve duro de verdad pero salí, estuve deprimido pero salí… salí y decidí perseguir la vida con valor aunque no explotó mi cuerpo de felicidad como creí que sucedería. Aquel chico inocente que disfrutaba de imaginar historias y jugaba a adivinar las capitales de las banderas que veía en un atlas se transformó en un hombre, aquel chico imaginaba viajar por el mundo, este hombre lo está haciendo pero nada es como imaginaba ese pequeño inocente. Una sociedad que me  ignora, que me vio nacer y crecer, perder  finales de ajedrez, de natación, de futbol  e incluso de literatura, una sociedad que llena de murmullo el aire mientras intento tocar un poco de la música que me lleva por el mundo. Salí esta mañana con optimismo, ayer sentencié volver a salir del país para mostrarmr, para mostrar mi música, ya parece natural.

             Al salir de mi casa el sol me acarició, sentí en el aire que se venía el buen tiempo, la gente caminaba llena de colores, sus remeras rojas, amarillas, verdes, trajeron a mí a los antiguos hombres.

         ¿Por qué el hombre ha modificado tanto su entorno? Imaginé aquellos años donde la primavera llegaba porque las plantas se vestían de gala, porque el sol se ponía tan claro que hacía del agua un espejo, los animales que se escondían durante el invierno comenzaban a asomar sus hosicos. Hoy todo parece igual, flores de papel, campos en una pantalla, vientos artificiales, cemento, humo, ruido y sobre todo, sueños destrozados al por mayor. Miro la gente a la cara mientras camino, llevo otro ritmo, es lunes o martes tal vez, no lo sé bien, mi vida me llevó a perderme en el calendario. Todos los días son iguales para mí. La cara de esas personas denota cuántos sueños tienen destrozados mientras corren, corren para no perder un colectivo al que no le entra más gente. La caminata me lleva a un centro comercial. Miles de negocios (miles literales) se abarrotan uno al lado de otro vendiendo ropa, vendiendo imágenes. Esa ropa se parece a la que da estatus, a la que te pone bien ante los demás, al igual que si viviéramos en la Roma antigua.

      Pero estos negocios la venden mucho más barato que el resto de la ciudad, casi como para que la mayoría de la gente pueda mostrarse a la altura de las circunstancias sociales. Las mesas en la calle se llenan de gente discutiendo de política, deportes y la vida de personajes públicos, me sacan una sonrisa al escuchar como debaten ante la posibilidad de proteger la industria nacional, aunque siempre hay alguien que quiere lo contrario.

        Seguí caminando sin dejar de lado que los sueños cumplidos no me llenaban el alma, nunca imaginé caminar por las calles de Francia con mi bajo a las espaldas y no contar con agua caliente para bañarme casi al unísono. Los colores, entonces, no aparecen en la naturaleza sino en las grandes ciudades, aparecen en el hombre, el hombre intenta recrear esa herencia que mantiene de su época animal, el mercado de ropa se mueve como si fuera un puerto y siempre hay alguien esperando el momento adecuado para sacar ventajas como si fuera un zorro que entra por la noche a un gallinero, pese a que está seguro de vencer. Las gallinas no tienen ninguna posibilidad ante un zorro, solo les queda gritar y gritar y gritar para llamar la atención de una naturaleza que le da la espalda, que la ignora totalmente. El zorro, que podría matarla con los ojos vendados, ingresa mientras el silencio se hace cargo de la noche y la oscuridad reina con los miedos como guardia real. Al gallo solo le queda morir como un héroe, eso lo llena de gratitud, más que la muerte. El honor que nace cuando la gallina lo ve morir por defender su lugar, eso es suficiente. Me voy, en pocos días vuelvo a dejar mi ciudad, como si fuese un gallinero. Invadidos por la formación de opinión, por la demagogia política, por la deshumanización de los conductores, por la corrupción, por el desequilibrio de posibilidades… ignorado… sin valor, me voy a otra tierra donde me valoran un poco más, parece increíble pero es real, ya no encuentro consuelo en hundirme en una utopía revolucionaria que termine con los zorros porque en definitiva el zorro entra solo a un gallinero de cientos y cientos de gallinas que organizadas lo vencerían sin demasiados problemas pero el miedo paraliza. El miedo traba las articulaciones mucha más que las fracturas.

          El gallinero donde nací me ignora, prefieren ver a los zorros sentados en el medio mientras las gallinas le preparan de comer banquetes a base de sus propios pollos, sirven a sus hijos en bandejas para que los zorros se llenen el estómago, se suben a los trenes como ganado, se suben a los colectivos tratando de no caerse de las ventanas. Voy llegando a destino y veo un hombre de unos ochenta años haciendo cola para pagar impuestos, ahí estamos, toda la vida pagando tributo para que unos pocos paseen por Estados Unidos enviados especialmente para ver cómo los que más tienen se hacen con el poder del mundo… esos viajes, esas mansiones, esos autos, esos plásticos implantados en cuerpos, esos lechones a fuego lento, esos vinos de uvas exclusivas se re recaudan en el tributo que pagamos a diario… Porque el zorro también evoluciona y una día, en lugar de entrar al gallinero y matar unas cuantas gallinas las amenazó con atacarlas si no le daban comida entonces, ellas, prefirieron entregarles algunos pollos y vivir sin miedo. El miedo, es el problema que hace que las caras que vi durante todo este recorrido sean tristes, el miedo es el que hace que los zorros manejen a las gallinas aunque sean menos. Me voy, nuevamente, tal vez esta sea definitiva, tal vez no. Llegué a mi casa, prendí la radio y escuché una avalancha de invitaciones a consumo desmedido para festejar el nacimiento de un revolucionario que cambió el mundo, un hombre que salió desde los rincones más olvidados de la sociedad, que se plantó delante de un poder que te hacía cagar encima, que intentó hacer justicia social, que lo mataron y lo tomaron como símbolo de una institución que nunca siguió sus palabras y solo soñó con dominar el mundo como un personaje loco de dibujos animados. Me senté destruido, abatido pese a tener mis sueños cumplidos, agarré un libro y lo abrí al azar y, justamente, como obra del mismo azar se me presentó una frase delante de mi nariz que ignoro su veracidad pero apareció como arte de magia: “Pero Jesús les dijo: —En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra y en su propia casa.”


 

Mientras un inventor está de gira.


               Se echó en el hombro el montgomery que usaba para las ocasiones especiales y se dirigió al espejo donde encontró un hombre exitoso, un hombre que había logrado sus propias metas, sin dinero pero con el alma disfrutando dentro de una salsa que se cocinaba a fuego lento en su alma. En pocos minutos debía dirigirse al aeropuerto para regresar a su ciudad, más puntualmente a su hogar, donde lo esperaba su pequeño hijo y su mujer. Su anhelo se vio satisfecho al terminar la cuarta gira en el año o viaje de negocios – como le decía a su mujer para que lo tome un poco más en serio -… Un tiempo atrás había logrado dejar su trabajo de quince años en la empresa de su suegro para dedicarse a su lado de inventor que comenzaba a dar frutos aunque no suficientes para alimentar y vestir correctamente a su familia, pero él sentía un orgullo enorme.

 Cuarta gira internacional del año, invitado con gastos pagos a los congresos más importantes de proyectos referidos a la industria de la medicina, le otorgaron un pequeño stand en una ubicación de las más alejadas de la acción pero ahí estaba él, con el pecho inflado y una sonrisa eterna, con un invento que llevaba su apellido… ahí, revelador, revolucionario y con una frescura tal que podía llegar a cambiar la industria para siempre. Una noche que lo encontró desvelado se le apareció como voluntad de algún Dios – de ésos en los que él no cree, seguramente como consecuencia de su afición por el conocimiento y la ciencia – la imagen de un parche… un simple parche que se pegaba en la piel y luego de 15 minutos daba un diagnóstico certero de HIV, verde negativo, rojo positivo. Pasó meses y meses que se transformaron en un par de años hasta que al fin dio en el químico exacto, en la fórmula exacta ¡el parche funcionó! Y ahí estaba paseando por los congresos…

Nunca pude obtener el conocimiento necesario para saber cómo funcionaba pero así lo demostraba nuestro amigo en cada Congreso… Como todo invento que puede cambiar la industria tiene que vencer a los que están aferrados como liendres al funcionar de un sistema que trae tantos beneficios para ellos. Sí, aunque cueste creerlo también funcionan los intereses en una industria como la medicina que debería tener como principal objetivo mejorar la vida y, por qué no, la muerte de la mayor cantidad de personas posible.

Seguía parado frente al espejo con la sonrisa dibujada en el rostro. Pese a no poder vender la licencia y que la única oferta que recibió fue la de una marca de preservativos que pretendía incluir el parche a sus tres condones para que el negocio no se les termine, “si te da el verde dejáme en la mesa de luz” repetía el dueño de la fábrica en el stand de nuestro inventor quien se negaba a vender la licencia por más ceros que incluya el cheque que llegó a sus manos… No podía resignar sus aspiraciones medicinales.

El espejo, ése increíble objeto que refleja la realidad en vivo, seguía teniéndolo como actor principal mientras pensaba, mientras recordaba el cuerpo de Iva. Aquella hermosa mujer belga que se paseaba por el stand de al lado sonriendo mientras lo miraba fijo sin ningún temor… Concurría el segundo día del congreso cuando venció la pared que levantaba su vergüenza y se puso a hablar en un inglés que generaba risas en los demás que pasaban y lo escuchaban. Los ojos de Iva le transmitían una sensualidad que nunca había experimentado, por alguna razón que desconocía, una energía exótica le hizo vibrar las venas y lo llenó de seguridad, esa que solía faltarle en situaciones similares… Contemplaba su cuerpo y le costaba imaginarse a esa mujer deseándolo, para su enorme sorpresa, así fue…Criado en una cultura que veía mal a una mujer con actitud y que pueda disfrutar de su libertad de la misma manera que un hombre, menospreció y prejuicio la valentía de Iva que lo deseó y se lo hizo saber, en breves instantes estaban en su habitación sacándose la ropa desesperados como si el reloj los apurara, olvidándose de todo lo que podía suceder en algún otro lugar en ese preciso instante. Simplemente se disfrutaron hasta quedar exhaustos boca arriba, contemplándose en el espejo que descubrieron en el techo, tal descubrimiento tardío los hizo sonreír de manera compulsiva. Sin conocerse, sin poder comunicarse si quiera en el mismo idioma, con serías complicaciones en el inglés de nuestro inventor, se excitaron tanto que terminaron riendo de un espejo…

 El Congreso duró diez días, al segundo estaba acostado con ella mirando su cuerpo con una admiración inusual, al tercero estaba escuchando el acento del español seductor que ella había aprendido solo para decirle que no vuelva a la Argentina y al cuarto estaba enamorado olvidando hablar con su mujer en Buenos Aires.

Estaba frente al espejo, todavía seguía ahí inmóvil, el sueño había terminado, la invitación se terminaba en minutos, el hotel comenzaba a abrir sus gastos a nombre del exitoso pero, por demás pobre, inventor. Debía irse, salir de esa habitación que quedaría como si nunca hubiera recibido tanto aire cargado de sentimientos, como si nunca hubiera escuchado gemir en belga a una hermosa mujer. ¿Cómo abandonar una mujer que tomaba whisky mientras escuchaban las hermosas melodías de Thelonius?) Monk y le pedía sexo sin restricciones?

Recordaba frente al espejo los gritos desesperados de su mujer pidiéndole que baje la música aburrida del ´40 y que largue el whisky porque era un  pésimo ejemplo para el hijo que compartían, ¿acaso esconderse y mostrar algo que no se es suele ser mejor? Se repetía para adentro mientras intentaba esconderse en la habitación que tenía destinada para inventar, escuchar música o escribir estúpidos relatos, dependiendo el estado en el qué se encontrara. Los pies no se le movían del piso, aferrado al parquet, frente a ese mísero espejo que lo replicaba disfrutando de su trabajo de espejo, mostrándole a la gente la realidad – sinceramente, no creo que haya mejor trabajo que desenmascarar tanto a héroes como a villanos por igual y mostrarles su cara tal cuál es – Recordaba a Iva que ya debería estar camino a Bélgica, las últimas palabras que dijo en un español tan malo que le encantaba retumbaban en su cerebro: “tal vez, tus inventos te lleven a Bruselas, ahí estaré, tal vez disponible, tal vez no, no lo sabemos, pero ahí estaré”. Imposible olvidarse de ese cuerpo diez años menor que brillaba como la enorme catarata que se escondía en los cerros llenos de vegetación que rodeaban el hotel. De repente, el sonido de la puerta seguido de una voz bien masculina lo alteró, era un empleado del hotel que le rogaba salir pronto. Se volvió a mirar en el espejo, por última vez, se puso el Montgomery que llevaba colgado del hombro, recorrió la habitación intentado retener cada pequeño detalle que haga mantener vivo el recuerdo de Iva y salió respirando tan hondo que sus costillas parecieron reventar aunque lograron soportar la presión de los pulmones.

Afortunadamente le tocó la ventana y la salida de emergencia en el avión, pudo estirar sus piernas y apreciar una noche tan oscura que solo era cortada por las luces lejanas de una enorme ciudad que se parecía más a un hormiguero super evolucionado que una civilización humana. Obviamente, y a esta altura no hace falta aclararlo, pasó las 23 horas que duró el viaje pensando en Iva, en las posibilidades matemáticas de volverla a ver, prefirió la matemática porque la estadística era mucho más cruel. El vuelo no tuvo sobresaltos importantes si descartamos los que tenía él dentro de su cuerpo casi inerte, llevó los ojos secos de mirar por la ventana sin moverse, con la cabeza clavada en una chica belga que no vio más de diez días en su vida pero que le alcanzaron para mover toda su estructura que parecía adherida a lo vulgar de su rutina.

Al llegar al aeropuerto, mientras bajaba del avión imaginó la conversación que iba a tener al encontrarse con su mujer….

– ¿Cómo te fue? – Diría ella- .

-Bien, ya vamos a hacer un buen trato- . Respondería el exitoso inventor por simple cortesía.

– ¿Entonces no trajiste plata? -. Expulsaría la mujer llena de rabia.

– No-. Se limitaría a decir él pensando: Entonces no haremos el amor, ¿verdad? Y llevarían en silencio todo el viaje por la autopista desde el aeropuerto hasta su casa.

Claro que éste dialogo no fue más que la imaginación de él porque al llegar a la salida de la zona de desembarque se dio cuenta de que nunca le avisó la hora ni el día que arribaría el vuelo a su mujer, llevaba tres días sin hablarle, su ingenuo amor repentino le generó una ceguera tal que ahora se encontraba varado en el aeropuerto, solo, sin la belga diez años menor, sin su mujer, sin su hijo, sin vender su invento. Sonrió por su estupidez y volvió a repetir el futuro dialogo mientras se subía a un taxi y sus ojos se volvían a acostumbrar a una ciudad que parecía desconocida.

-Qué haces acá? No me avistaste nada-. Otra vez ella a la defensiva.

-Quería darte la sorpresa-. Mentiría ávido de confianza y diría para sí mismo; y agarrarte contra la heladera y hacerte el amor.

-No te conté para la cena – Ella sonriendo llena de complicidad mientras lo besaba.

La  historia continuaba desnudos arriba de la mesa.

El taxi arribó y el inventor le pidió que lo espere, necesitaba ir a buscar pesos a sus casa, solo venía con hermosos billetes verdes. El taxista asintió contento mientras el reloj seguía su curso. Abrió la puerta esperando encontrar un seductor olor a comida pero todo estaba oscuro, frío y sin olor aparente. Prendió las luces, dejó caer sus valijas, notaba el aire extraño, se acercó a la cocina por el pasillo de entrada, también estaba oscura, prendió las luces, todo estaba en silencio, abandonado, siguió al cuarto, tampoco había nadie y su ropa estaba tirada en la cama, en el piso, en el ventilador, en la estufa, en todos lados, pasó por el cuarto de su hijo y estaba totalmente vacío con la marca en la pared que declaraba que la cama había estado apoyada en el mismo lugar durante años, continuó a su cuarto, el de los inventos, el de escribir, el del whisky y lo encontró tal cual él lo había dejado pero sobre el escritorio había unas cuantas hojas, se acercó y las reconoció, pertenecían al cuaderno donde él escribía sus penas con una prosa bastante pobre que aspiraba ser de calidad pero no podía llegar a serlo, se acercó para leer bien,  era una frase de él que recordaba bien “Las mejores historias no las he escrito, las dejé tiradas en alguna charla, las mejores noches las dejé olvidadas en un bar”, con lapícera roja seguía la letra de su, ahora, ex mujer, “te dejo todas estas hojas en blanco para que puedas escribir tu mejor historia y, si eres capaz, inventes la manera de dejar de sufrir.” El impacto fue similar a un cross de derecha preciso y certero, de tal manera que lo sentó en una silla que había por ahí. Se olvidó de Iva al instante y su alma se descuartizó en mil pedazos mientras había dejado olvidado al taxista que seguía contabilizando un momento que parecía eterno.