Cada vez que un escenario cierra, algo raro pasa en nosotros. Las noches que hemos entregado y vivido mueren con el cierre; nuestra memoria repasa ante la noticia, una y otra vez, detalles que creíamos olvidados. Recuerdos de risas, de angustias compartidas y de momentos que parecían eternos resurgirán con una intensidad inesperada, como si cada acto, cada interpretación, dejara una huella imborrable.
He tocado en el Teatro de Ibiza muchas veces con diferentes músicos provenientes de muchas partes del mundo en el marco del ciclo «The Trill is here» que llevó a cabo David Barona mes a mes y me acompaño en los parches cada una de esas noches.
He perdido la cuenta de los shows que hemos hecho en el Teatro, apelando a la memoria se me aparecen en la mente: The Soul Connectors (Esp), Dylan Bishop (USA), Big Dez (Fra), Martín Burguez (Ur), Federico Verteramo (Arg), César Crespo (Esp), Jonás Molina (Esp), Iker Piris (Esp), Victor Sánchez (Esp). Siempre han sido noches muy lindas, con publico intenso y se extrañará mucho lo bien que me trató siempre la gente del Teatro.












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